Políticas, obstáculos y desafíos de la seguridad ciudadana en la ciudad de El Alto

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Relatoría del foro: Rutas para mejorar la seguridad ciudadana en El Alto

El alumbrado público, los mecanismos de articulación efectiva entre distintos actores, mayor número de efectivos policiales y un cambio de hábito cultural son algunas de las asignaturas pendientes para disminuir los índices de inseguridad que se presentan en la ciudad de El Alto.

Las vecinas y vecinos alteños son a menudo las víctimas de la inseguridad que se padece en esta ciudad. A pesar de los esfuerzos de las autoridades e instituciones que han satisfecho algunas demandas, las preocupaciones sobre inseguridad tienen un común denominador.

Preocupaciones y demandas sobre inseguridad ciudadana en El Alto

Como indica Luis Huanca, secretario de medio ambiente de la Federación de Juntas Vecinales (Fejuve) de la ciudad de El Alto, que conglomera a las vecinas y vecinos alteños, esta organización recibe mandatos de sus Congresos Ordinarios y en este marco las principales causas y preocupaciones de la inseguridad son:

a) La baja cobertura de iluminación en las avenidas y calles de El Alto, especialmente en las zonas periféricas. El vecino Clemente Huaywa por ejemplo recuerda que sobre este punto se ha solicitado a las subalcaldías mejorar el alumbrado público. “En El Alto muchas de las zonas han destinado desde su techo presupuestario para el mejoramiento del alumbrado público, pero hasta la fecha se ha visto que no existe, son 27 proyectos del Plan Operativo Anual 2018 que se ha inscrito, pero no tienen movimiento económico. ¿Qué está pasando?”

b) Falta de patrullaje en las distintas zonas de El Alto, a esta realidad se añade que “las movilidades están pasadas de modelo, en varios casos, un delincuente tiene un modelo y tecnología más actualizada” .

c) Descongestionamiento vehicular en la ciudad de El Alto. Es sabido que La Ceja, al constituirse en uno de los lugares con mayor movimiento comercial, llama la atención de delincuentes, y es precisamente este sector, las calles 3, 4, la avenida Tiahuanaco, entre otros, donde existe embotellamiento vehicular. Un poco más distantes están el Cruce Villa Adela, Senkata, la Chacaltaya, la Ex tranca Río Seco y San Roque, estos sectores al ocasionar congestionamiento vehicular son caldo de cultivo para los delincuentes.

d) Implementación de alarmas de seguridad en las zonas periféricas y cámaras de vigilancia, especialmente en la zona central de la ciudad de El Alto (La Ceja).

e) Educación sobre seguridad ciudadana a través de medios de comunicación, desde el municipio y la Policía, es decir, que se destinen recursos no sólo para spots publicitarios y de cifras sino para campañas de sensibilización y educación y que entidades como la FELCC y el Gobierno Municipal bajen a las asambleas zonales y organizaciones sociales de El Alto para educar a la población.

f) Falencias en la articulación de actores. Una evidente muestra de esto es lo que sucede con la avenida 6 de Marzo. Como relata el comunicador alternativo Rodolfo Apaza, en una esquina de esta avenida “tenemos una pasarela, un paso de cebra, cámaras de seguridad, semáforos, guardias municipales de transporte, efectivos de la policía, cebras y hasta burritos, osea ¿Cuántos actores tenemos en un mismo lugar? Estos desentendimientos están dañando la calidad de vida de nuestra ciudad”.

A tal punto llega la inseguridad, dice Luis Huanca, que las zonas San Felipe de Seque y Villa Yunguyo tienen las calles cerradas porque no hay seguridad ciudadana.

Programa de seguridad ciudadana en El Alto y sus resultados

Pese a ello, existen políticas, planes y programas que se vienen ejecutando con esfuerzos articuladores interinstitucionales.

La FELCC de El Alto, que es la “instancia encargada de la prevención e investigación de delitos, identificando a los posibles autores, procediendo al arresto o aprehensión para remitirlos a las instancias correspondientes” , viene trabajando en varios programas. En el foro: Rutas para mejorar la seguridad ciudadana en El Alto, que organizó la Federación Sindical de Trabajadores de la Prensa de El Alto (FSTPEA) el 23 de agosto de 2018, el teniente Omar Medina, jefe administrativo de la FELCC alteña, describió los siguientes programas:

a) Capacitación permanente de sus funcionarios, puesto que el trabajo que realiza este organismo especializado de la Policía Boliviana no sólo es de carácter investigativo, “sino también técnico, legal e inclusive científico”, por lo que se requiere actualización permanente.

b) El Plan Alianza 1 y 2, que trabaja para evitar la proliferación y venta de objetos cuyo vendedor no haya acreditado el derecho propietario, ese es el caso de los celulares robados u objetos de dudosa procedencia. Añade Medina que “este trabajo se realiza en coordinación con distintas unidades operativas de la Policía y otras instituciones como por ejemplo el Municipio”.

c) El Plan Tucuy Ricuy (el que todo lo ve y todo lo oye), orientado a retomar el control territorial de espacios públicos y prevenir hechos delictivos.

d) Controles al expendio de bebidas alcohólicas, tarea que se coordina con la Intendencia Municipal de El Alto.

No obstante, Medina aclara que la FELCC, en el marco de sus atribuciones, una vez que se identifica a una persona que ha cometido un ilícito, “ya las instancias posteriores, como el Ministerio Público, se encargan de la acusación y remisión del juzgado para establecer su fallo”. Asimismo, enfatiza que la labor de vigilancia en los módulos policiales no es atribución de la FELCC sino del Comando Regional de la Policía de El Alto.

En el caso del Gobierno Autónomo Municipal de El Alto (GAMEA), las competencias en seguridad ciudadana están establecidas en la Ley 264 del Sistema de Seguridad Ciudadana para una Vida Segura. En este marco, uno de los mayores avances de la comuna alteña radica en que, por primera vez, se cuenta con un Plan Estratégico Municipal de Seguridad Ciudadana: Ciudad Segura 2015-2020 . Como recuerda Dorian Ulloa, secretario municipal de Seguridad Ciudadana, “no se tenía antes ningún tipo de planes, no se tenía ningún tipo de estrategias, se trataban las cosas a ojo de buen cubero a gusto de, posiblemente, los encargados del tema de seguridad ciudadana”.

De acuerdo con Ulloa, a la luz de la implementación de este plan, la inseguridad en la ciudad de El Alto ha disminuido en más del 40% de índice delincuencial, para lo que se tiene para este año un presupuesto de 4,7 millones de bolivianos. Como dato, en 2014, el Gobierno Municipal tenía 20 millones de bolivianos, recursos provenientes del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH).

Para lograr este resultado, las políticas que se vienen implementando desde la alcaldía son:

a) Equipamiento a la Policía. Como asegura Ulloa: “hemos dotado en lo que va de este tiempo de más de 34 millones de bolivianos para seguridad ciudadana y no se compra lo que le gusta a la alcaldesa o a el funcionario, sino que se tiene un criterio técnico para compra del equipamiento”.

b) Lucha contra la venta ilegal de bebidas alcohólicas a través de operativos.

c) Plan escuelas seguras, con el que se alcanzará en 2018 una cobertura del 100 por ciento de cámaras de video vigilancia en las unidades educativas.

d) Implementación de 1.300 cámaras de videovigilancia en El Alto. Durante la gestión de Edgar Patana, el número de estas cámaras llegaba a 30.

“Esto sumado a los temas de prevención, recuperación de programas públicas, cámaras de videovigilancia, operativos en alojamientos, fortalecimiento de normativa, creo que nos convierte en un municipio ejemplo en resultados”, afirma Ulloa. Sin embargo, “El Alto no cuenta con policías en la cantidad que quisiéramos tener”.

Obstáculos para mejorar la seguridad ciudadana en El Alto

Al ser El Alto la segunda ciudad con mayor número de habitantes se constituye también en una urbe de constante crecimiento, por lo que las periferias aún no están bien atendidas. De acuerdo con el teniente Omar Medina, las personas que cometen ilícitos “ya no prefieren transitar por áreas céntricas, prefieren irse por las laderas porque no hay congestionamiento vehicular, no hay cámaras de seguridad, no existe iluminación ni transitabilidad de personas”, por lo que este crecimiento de por sí es un obstáculo para afrontar la inseguridad.

Otro de los obstáculos es la asignación de recursos y cantidad de efectivos policiales, los cuales deben incrementarse. Según Medina, La Paz, que tiene menor número de habitantes que El Alto, tiene más efectivos policiales. Estos recursos también pueden compensar la parte administrativa, pues no se toma en cuenta que los bienes que se adquieren tienen desgaste permanente, ese es el caso de los vehículos, las tintas de impresora o los chalecos antibala que tienen una duración de tres años.

La falta de coordinación con otros actores es un obstáculo no menor, esto se evidencia por ejemplo con las empresas telefónicas. En el caso de la FELCC, para conseguir un extracto de llamadas, este organismo debe recurrir a las instancias del Ministerio Público y esperar dos semanas para el requerimiento fiscal y otras dos semanas para la respuesta, porque la normativa lo indica de esa manera.

Un otro tema que se constituye en un obstáculo indirecto es el trabajo de Migración. Pues en El Alto se evidencia presencia de ciudadanos extranjeros, algunos de ellos con malas intenciones y sin documentación, “ahí no falla la Policía o la Alcaldía sino Migración, pruebas de esto son los operativos en los alojamientos, donde se encuentran personas extranjeras sin documentación”, relata Ulloa.

La politización de la seguridad ciudadana también se constituye en un obstáculo. Como señala Ulloa, “este es uno de los peores errores que cometen las personas que manejan el tema de seguridad ciudadana, se politiza demasiado cuando el delincuente no tiene colores políticos”.

Conclusiones:

En este escenario, el foro propuso algunas conclusiones que pueden servir para futuras políticas públicas, con el objetivo de contribuir y mejorar el desarrollo de la cuidad de El Alto, entre ellas:

a) Acompañamiento de normas municipales que acompañen las políticas de seguridad ciudadana. Estas normas no siempre deben establecer límites, sino crear mejores escenarios, por ejemplo, de articulación de actores.

b) Alumbrado público con cobertura en todas las zonas de la urbe alteña, es decir lograr el cien por ciento.

c) Desconcentrar el sector de La Ceja, pues es el lugar donde más se encuentra la actividad comercial, lo que conlleva a la proliferación de bares, discotecas y zonas rosas, estas actividades atraen movimiento económico y donde hay movimiento económico hay personas que se dedican a lo ilícito.

d) Acceso público a estadísticas de seguridad ciudadana en El Alto así como de normas municipales. Por ejemplo, el Plan de Seguridad Ciudadana y el compendio normativo de seguridad ciudadana no están disponibles en Internet, siendo instrumentos fundamentales.

e) Resolver los mecanismos de articulación entre actores dentro de un marco estratégico. Si bien la Estación Policial Integral (EPI) del Distrito 8 de El Alto se construyó en coordinación entre Gobierno Central subnacional y gobierno municipal, la gobernación no está asumiendo su rol. Lo mismo ocurre en la canalización de recursos para la FELCC, de acuerdo con la Ley 264, el Gobierno Municipal de El Alto debe coordinar con el comandante general de El Alto para el equipamiento. Como explica Ulloa, “la estructura de la Policía ha generado direcciones nacionales, la FELCC es una dirección nacional en la que su comandante regional no es parte de esta dirección nacional, entonces gran parte de los recursos van a responderle a las necesidades del Comando Regional de El Alto y no así de la FECC, FELCV, Diprove, Tránsito, ese es uno de los principales problemas para mejorar el equipamiento, no es un tema de voluntad sino de estructura que se tiene”.

f) Incrementar el número de efectivos policiales de acuerdo con la densidad poblacional.

g) El sector de la prensa de El Alto debe reflejar las noticias buenas y malas sobre la seguridad. Un logro puede generar opinión pública favorable sobre una política de seguridad ciudadana y crear confianza en la población. También se deben difundir prácticas que contribuyan a prevenir la inseguridad y los delitos.

h) Destinar recursos de campaña en medios tradicionales y de Internet no sólo para logros y a mostrar cifras, sino para sensibilizar y educar a la población. Por ejemplo, las denuncias no sólo se pueden realizar en la FELCC, sino también en el Ministerio Público o los Servicios Legales Integrales Municipales o hasta una autoridad indígena en el caso de la justicia indígena. Pero estos temas son poco conocidos por la población y los periodistas y comunicadores pueden contribuir a este propósito.

i) Cambio cultural en los hábitos de conducta de la población alteña, porque consumir bebidas alcohólicas en vías pública lleva a la inseguridad, esto arma una cadena que continúa en los hechos de violencia en el hogar, lo que a su vez ocasiona accidentes de tránsito, etc. Un cambio de cultura tendría consecuencias muy favorables.

j) Equipamiento tecnológico para los organismos de seguridad ciudadana.

Voces de los actores

Clemente Huaywa, vecino del Distrito 7 de El Alto

“Muchos hemos prerrogado a las subalcaldías para mejorar el alumbrado público (…) en el alto muchas de las zonas han destinado desde su techo presupuestario para el mejoramiento alumbrado públicos pero hasta la fecha se ha visto que no existe, son 27 proyectos del POA 2018 que se han inscrito pero no tienen movimiento económico. ¿Qué está pasando?”

David Ticona, ex presidente de junta de vecinos y periodista

“La seguridad ciudadana es un problema estructural y no hay donde quejarse. Como sociedad civil nos tenemos que organizar, propongo que la sociedad civil a la cabeza de los diferentes sindicatos de la prensa de El Alto genere una entidad en el marco del control social y lucha contra la corrupción, una asociación de personas para que cada funcionario cumpla con su deber, porque tenemos varios instrumentos legales que nos permiten presionar a las autoridades para que cumplan su trabajo, de esta forma la sociedad civil va a poder reclamar a las instancias respectivas para que cumplan con su función”.

Rodolfo Apaza, comunicador alternativo.

“Parte de la inseguridad ciudadana que hace a la Alcaldía y la Policía ocurre en la avenida 6 de Marzo, donde en una esquina tenemos una pasarela, un paso de cebra, cámaras de seguridad, semáforos, guardias municipales de transporte, efectivos de la policía, cebras y hasta burritos, ósea, cuantos actores tenemos en ese lugar. Estos desentendimientos están dañando la calidad de vida de nuestra ciudad. ¿Qué se va a hacer de aquí en adelante tomando en cuenta las verdaderas capacidades que cada institución tiene para cambiar este grado de inseguridad ciudadana en El Alto?”.

Amílcar Bruno Cáceres, vecino alteño.

“En el Distrito 12, Zona Copacabana V, la junta de vecinos está comprando un sistema de alarma vecinal ante los constantes robos ocurridos en la zona, con aporte de los vecinos”.

Humberto Marquez Tintaya, vecino alteño

“Se ve que la circulación de movilidad es sin matrícula que causan robos en calles pequeñas y avenidas, ¿cómo se procede al respecto, por qué se designa soló dos o tres policías para el control de una zona con gran cantidad de familias?”

Para contribuir al debate, le sugerimos visitar:

Grupo en Facebook El Alto de Pie, nunca de rodillas: https://www.facebook.com/groups/296093220438129/

Grupo en Facebook: Federación Sindical de Trabajadores de la Prensa de El Alto https://www.facebook.com/groups/fstpea/

Sitio web: www.fstepa.org

Sitio web: www.elaltodigital.com

Si quiere contactarse o conocer más sobre este proyecto puede dirigirse a [email protected] o [email protected]

El Alto, agosto de 2018.

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